Asientos para la ducha

Cuando hacemos reformas de baño o cambiamos una bañera por un plato de ducha nos suelen solicitar un asiento y los motivos son diferentes en cada caso.

Hay veces que hacemos cosas en nuestra casa simplemente por comodidad y otras veces por necesidad. En ambos casos, los asientos de ducha son un tema muy frecuente. Las cabinas de ducha, traen en general, uno o dos de estos asientos. En la mayoría de los casos forman parte del sistema de hidromasaje y estos asientos se usan para recibir este tipo de masajes en la zona lumbar. Si podéis tenerlo, os cuento que son un placer. Nada mejor que volver a casa en invierno, con frío y cansancio, que reponerse con una ducha bien caliente con estos masajes. Después de eso, que se caiga el mundo que no nos importa nada.

Los casos de necesidad son cada vez más comunes. Tanto si se trata de una persona con alguna discapacidad que le reduce claramente la movilidad como en el caso de personas de mucha edad, los asientos de ducha aportan y mucho. Poder bañarse sin ayuda de otros pero a su vez, sin miedo a un accidente, es una parte clave de la independencia.

Hay todo tipo de modelos. Mi recomendación es usar aquellos hechos con material antibacteriano, antideslizante y con una tolerancia de peso importante, si es el caso. La fijación a la pared con taco en ladrillo y en azulejos, con tornillos de acero inoxidable tiene que ser hecha a conciencia. Algo fundamental es agregar asideros para sujetarse bien y una o dos baldas para colocar todo lo necesario para el baño. Un soporte para el gel de ducha, champú y acondicionador simplifica mucho el baño.

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